martes, julio 04, 2006

Lector de ambos polos


Haciendo eco de la propuesta de Sfer en su blog [www.librosfera.blogspot.com], me declaro un lector de ambos polos: oscilo entre imperfección-perfección, como a continuación quedará confesado:

En realidad leo muy poco.
No leo precisamente permaneciendo en posiciones de yoga: la espalda, derecha. Ignoro cuántos sentidos utilizo cuando leo.
No leo best-sellers. Sí me interesan los géneros literarios, sobre todo la novela y la poesía. Sí que he notado un cambio de gustos a medida que vivo; ahora leo muchos menos comics. Aunque siempre espero conocer grandes y hermosos libros, he tenido la fortuna de leer ya algunos de ellos.
Claro que conozco la cantidad de libros en casa; no suelen ser demasiados. No tengo la más remota intención de convertir mi casa en biblioteca.
Creo que la literatura no tiene apellidos. Navego (más bien a la deriva) y zozobro (sin naufragar tampoco) en los eventuales sentimientos que la lectura me provoque.
Acepto que los buenos libros inquietan antes que calman: esa es la peculiar sed del que abreva en las fuentes inagotables del conocimiento. Por supuesto que leo para entretenerme; y para enriquecimiento cultural e intelectual. No suelo manchar los libros.
Un buen escritor puede escribir un mal libro. Un mal escritor jamás escribirá un buen libro. Han sido muchas las ocasiones que he tomado un libro con ilusión y lo he dejado, decepcionado. A veces he recomendado libros, y no sólo a amigos sino también a uno que otro enemigo. No juzgo un libro por su cubierta, aunque las hay pésimas, y otras, superiores al libro mismo.
No escucho consejos de librero. No tengo librería preferida y me emociono mucho más ante una que desconocía. Me gusta explorar hasta el último rincón de las librerías en el extranjero. Claro que hay libros caros; todo Herodoto en Gredos.
No creo en los autores como meros instrumentos de la literatura; sé con exactitud a quién leo y aprecio minuciosamente su estilo: en la variedad está el gusto. Como lector soy un poco ateo, pero más creyente quizá y muy poco politeísta.
La primera página de un libro debe matar, de lo contrario puede resultar un mal libro y una paquidérmica pérdida de tiempo. Hay personajes entrañables pero nunca he caído en la cursilería de enamorarme de alguno. Gusto de la mentira convincente de la literatura, inofensivo pero eficaz artificio.
Soy un escritor que se niega a frustrarse. Quien se suicida por no publicar seguramente no era escritor.
Soy un paria y un apátrida, o un lector globalizado si se prefiere la jerga contemporánea. Dudo que acumule capas de memoria con cada nuevo libro. Algunos filtros actúan como censura voluntaria: no leer best sellers, por ejemplo. No aspiro a ser un lector perfecto, y he tomado más de un libro no con buenas intenciones. Claro: el lector perfecto no existe.

5 comentarios:

sfer dijo...

"…acepto que los buenos libros inquietan antes que calman: esa es la peculiar sed del que abreva en las fuentes inagotables del conocimiento."

De todas, quizá con la que más de acuerdo estoy y una de las razones por las que Auster y Saramago están entre mis escritores favoritos.

Juana Gallo dijo...

Me encantó eso de:
"...soy un paria y un apátrida, o un lector globalizado si se prefiere la jerga contemporánea."

Y a veces he tomado un libro con cierta reticencia y me he sorprendido gratamente ilusionada...

Tzaviere dijo...

Sfer: deberé conseguir algo de Auster. Todas tus entradas rezuman inteligencia, así que me halaga que coincidas con más de una de mis imperfecciones. Coro: me agrada que luego de tomar un libro con reticencia seas recompensada. Pasa también.

Luis Vea García dijo...

No termino de entender por qué uno de los parámetros que utiliza la gente corriente para decir que un libro les gustó sea "que les enganchó". Un libro puede engancharte mucho y no aportarte nada. Hay autores cuyas obras no enganchan hasta la página 40... Por eso yo recuerdo los libros que me aportaron algo.

blogia.com/luisveagarcia

sfer dijo...

Supongo, Luis, que lo que buscan son lecturas trepidantes que les chupen de la realidad y les transporten a la trama de la novela. Son, precisamente, libros que no se recuerdan, de rápido consumo, digestión y evacuación. Pero supongo que mucha gente lo considera un plus en un libro. Como pretende demostrar este post (o lo que lo originó) es que para gustos, colores :-)