domingo, mayo 17, 2009

Sólo viviendo








photographs: Javier Alas

Mañana de domingo en casa. Descanso deleitándome con “End of an Era”, concierto que Nightwish ofreció en Hartwall Arena en octubre 21 de 2005. Fue un recital conmovedor por varias razones. Mi inicial aturdimiento matutino es poco a poco desplazado por el sonido del potente sistema de teatro en casa Yamaha; las ondas inundan la sala, y para evitar la saturación abro una de las ventanas y la puerta del jardín, húmedo de la lluvia nocturna. Tengo la garganta atroz pero aún no tomo Viroflu y bebo despacio una delicia, café Himalaya, de La Montaña, de Chalatenango, zona poco tradicional en la producción de café. Tarja Turunen canta “Everdream” y mi mirada adquiere algo de liquidez, de una percepción acuosa que está más allá del café, de la incipiente gripe, del fino sonido envolvente y de la mañana dominical. Es un sentimiento intenso, el de estar en Finlandia, coreando en esa multitud estremecido por el arte musical. Nightwish jamás volverá a ser lo mismo sin Tarja. El resto de la banda lo sabe: “End of an Era”.