viernes, julio 25, 2008

Aves


Respeto a esos fotógrafos con alma de ornitólogos que se pasan horas, y a veces días, para capturar la imagen de las aves que rastrean, esperan o acechan. En el jardín interior de una casa de ciudad no veré muchas aves, es cierto, pero sí las suficientes para maravilla de una pequeña de un año con siete meses de edad. En el árbol de mango del patio anidan palomas. Las vemos prosperar desde el huevo hasta sus primeros vuelos. Otras aves cruzan el cielo inmediato, atraídas por los frutos vecinos y propios. El descubrimiento: los pájaros que comen ají picante, de una joven planta que progresa en el jardín exterior. Las aves no son mi delirio, mas no puedo soportar verlas presas, encerradas en jaulas, culpables únicamente de su belleza.

jueves, julio 24, 2008

Espontáneas



Como un tibio fotógrafo amateur he sido un respetuoso de la fotografía «posada». Unas cuantas de esas fotografías, retratos de mi amada esposa en especial, han tenido alguna fortuna, más en virtud de la modelo que del fotógrafo, es de justicia acotar.
Los profesionales disparan sus cámaras de forma incesante en las sesiones de trabajo, y obtienen de sus modelos valores gestuales, frescura y espontaneidad, pese al montaje artificioso de luces, decorados, vestuario y maquillaje. Luego escogerán la mejor fotografía, la buscada, esa que iluminará a los ojos del mundo.

***

¿Por qué no llamar por su nombre a esa pequeña niña que juega y hacer la fotografía en el exacto instante que su mirada nos busca?

miércoles, julio 23, 2008

Nuevo miembro del equipo (y un texto de Atilio Doreste)

Por aquello de la hermandad Fernando me ha perdonado (lo sé aunque no lo mencione) que le haya invadido su casa enviándole un ejército de trescientos espartanos, unos guerreros shinobi, un superhéroe y dos bandas completas de metal. Imagino (porque él nunca lo diría) que yendo hacia la cocina alguna vez, tuvo que eludir la punta de una lanza de un espartano apostado a un flanco de la puerta, y que otros tantos guerreros se habrían tomado la sala, sin hablar de los probables destrozos en su jardín. Mi hermana Roxana le liberó cargando con todos ellos y les trajo ayer, en avión, y desde anoche les he acogido en lo que será su hogar. Anoche mismo he disfrutado de la delicia visual de «Shinobi»; no veía algo tan poético desde «Hero».
El nuevo miembro del equipo, pese a ser un mueble prefabricado (y brasileño, que lo uno no obstaculiza a lo otro) hace lucir más al televisor de cristal líquido, que ha ganado altura, y el espacio de la sala luce ahora más delimitado, creando un ambiente muy agradable, más hogareño, especialmente de noche y sin luces en la sala, con tan solo el aura de la luz blanca proveniente del comedor. La sala luce también más cálida ahora que la pintura la ha remozado, aunque el trabajo de pintar aún no concluye.

Y con el permiso tácito del autor, reproduzco un texto impagable publicado este día por Atilio Doreste, artista que sabe ser no menos buen escritor.


«miércoles 23 de julio de 2008

Solares

Lomografías 2008./ El intenso solar de julio campea a sus anchas. Es frecuente quedarme hechizado por esta luz de los tránsitos cotidianos del coche. Son paisajes marginales donde no se pone voluntad. Y en esto encuentro el valor, en las composiciones humanas no-intencionales con buena lectura no-icónica. Son como un museo cercano y sobrepasado, después de visitar muchas pinacotecas en Europa y América, veo que el azar trabaja más potente en retorcer y componer estos metales y tierras invendibles por Sotheby's, mientras el carisma de un artista no le ponga un dedo. Pero qué abundancia de obras... los temas pueden ser esculturas y "montajes" de gran plasticidad, aunque en la contradicción de la marginalidad de un paisaje no atendido, que crece, y es real. Ya sabemos que la mirada transforma las cosas, y no te digo nada representarlas por medio de la pintura. Cabría preguntarse si el valor por metro cuadrado anula la libertad efímera de la experiencia estética, y establece los arquetipos del valor creativo en lo externo. Bueno, por ahora ya me he encargado de intentar "encerrarlo" en mi holga, con el consabido y gratificante fracaso, claro.»

Atilio Doreste
[en taller de acciones creativas]

martes, julio 22, 2008

«Arquitecturar» y otros barbarismos

Diseño: Javier Alas

Cualquiera que posea El túnel, o en su defecto las Obras Completas de Ernesto Sábato (Editorial Seix Barral, Barcelona, 1986, como es mi caso) podrá interrogar la página 18 y ubicar la irónica frase: «Como dicen los críticos en su insoportable dialecto, era sólido, estaba bien arquitecturado». Es natural que un escritor esté más allá de la preceptiva literaria en el momento de la creación, pues le importa más entregarse al mundo que está iluminando que desviar su concentración, por ejemplo, hacia la norma. «Arquitecturado» es un barbarismo en el que reparamos en la prosa del novelista, pero que probablemente toleremos en las líneas versales del poeta. Nos resulta más fácil ser permisivos con los vicios de dicción, neologismos y hasta términos de absoluta invención del poeta que perdonarle un tropiezo a un narrador, aunque éste lo constituya una sola palabra.
Hace unos dos lustros Pedro González Olvera me honraba con su conversación y hospitalidad en su despacho de la Embajada de México acreditada en el país. Hubo la ocasión de mostrarle a Pedro mi conferencia sobre Roque Dalton, que por entonces se proyectaba editar en libro como un breve ensayo. En alguna línea había escrito sobre la preocupación de Dalton por «arquitecturar una obra» y Pedro, con su agudeza e inteligencia caraterísticas, además de una sonrisa, me comentó: «Se te salió el poeta». Como era natural le concedí razón: aquello pretendía ser un trabajo de carácter ensayístico, no un poema, aunque la materia tratada fuera la vida y figura de un vate. La línea se transformó en «dar estructura» o «estructurar una obra» antes de su publicación, y «arquitecturar» quedó como el pretexto para esta anotación y el saludo a Pedro. Ojalá me excuse también que haya debido citar a Ernesto Sábato, pero qué sería de una fiesta sin escritores. (¿Más festiva?)

lunes, julio 21, 2008

My Winter Storm de Tarja Turunen

Fue a finales de 2007 que la cantante soprano finesa Tarja Turunen editó su primer álbum como solista, «My Winter Storm», si descartamos el EP «One Angel's Dream», de 2004, y «Tarja: Henkäys Ikuisuudesta», de 2006, una compilación de villancicos. A sus espaldas brilla una sólida carrera musical, tanto como ex vocalista de Nightwish e intérprete de música académica.
Tarja contaba dieciocho años de edad cuando decidió estudiar en la Sibelius Academy of Kuopio City, e integró el Savolina Opera Festival Choir; Wagner y Verdi, entre otros, le eran familiares en sus interpretaciones.
Con su rostro embelleciendo la portada de un sinnúmero de revistas de muchos países, en la encuesta de lectores de Soundi Magazine, Tarja fue elegida en 2002 como la mejor cantante finesa, además de la más hermosa.
A fines de 1999 participó como cantante solista en «The Evankeliumi», una exitosa producción de ballet moderno del Finnish National Opera House.
Siempre paralelo a su actividad con Nightwish, Tarja avanzó en sus estudios vocales al inscribirse en la Music University of Karlsruhe, de Alemania. En aquel ajustado calendario de estudios todavía logró colar un espacio para grabar no sólo las voces de «Century Child», sino también las voces para «Beto Vazquez Infinity», el álbum homónimo del bajista argentino.
En 2002 y tras el «World Tour of the Century», que durante tres meses llevó a la banda a distintos puntos del globo promoviendo «Century Child», Nightwish tomó un descanso; Tarja volvió a Karlsruhe antes del final de ese año para terminar sus estudios.

«My Winter Storm» ha alcanzado este año en Hungría el disco de Oro. Me demoro en algunas breves anotaciones. El número de dieciocho cortes que lo integran es engañoso: el 1, «Ite, Missa Est », es una introducción de escasos 0:27 segundos que se une al corte 2, «I Walk Alone», canción emblemática del álbum de la cual puede apreciarse un vídeo. «Seeking For The Reign», el corte 4 (0:59 segundos) es otra introducción, unida a «The Reign», una pieza hermosa por cierto, y una de las cotas del disco. La imagino siendo interpretada por Sarah Brightman —desde luego, entre la voz aguda de Brightman y el tono oscuro de Turunen, prefiero a esta última. Todas las introducciones bien pudieron prescindir de título, y una de las canciones, «Poison», es un innesperado cover de Alice Cooper.
Algunos momentos del album acusan una lejana atmósfera gótica. Algunos pasajes brotan con notas como demenciales, y en otros los estupendos coros irrumpen gloriosos, acentuando un fondo sinfónico muy armonioso con el impecable estilo vocal de Tarja. Entre la balada y la pieza de guitarras pesadas, entre lo académico y lo sinfónico, mas amparado siempre a la generosa sombra del metal, el sonido de este álbum se antoja una pequeña joya, conteniendo los talentos de los escritores y músicos que acompañan a Tarja, además de la inolvidable y poderosa voz de esta, llena de matices y pasión. Es justo acotar que la soprano se deslinda del camino musical de Nightwish, como debía ser, y propone un estilo que seguro continuará madurando.

La inminente gira sudamericana de «La Tormenta» en agosto y septiembre acercará a Tarja a nuestro hemisferio, en una serie de presentaciones cuyo prólogo será en México y su culminación en Argentina.

La banda:

Tarja Turunen - Voz
Doug Wimbish - Bajo (Living Colour, Madonna, Jeff Beck, Rolling Stones)
Kiko Loureiro - Guitarras (Angra)
Maria Ilmoniemi - Teclados
Mike Terrana - Batería (Masterplan, Savage Circus, ex Rage, ex Malmsteen)
Max Lilja - Cello (Hevein, ex Apocalyptica)

domingo, julio 20, 2008

Museo (y sala de recepciones)

Juzgo unánime el respeto al esfuerzo que Roberto Galicia ha desarrollado en la dirección del Museo de Arte, MARTE. Suman años ya desde aquella esperanzadora inauguración de tan importante espacio, y éste continúa ahí, incluso con alguna perspectiva de ampliación; en un país con tan adversas, sino hostiles condiciones, que el Museo exista todavía es ya un logro. La dirección y los Amigos del Museo han debido ser creativos para sobrevivir, recurriendo a donaciones y a la realización de eventos benéficos, como una subasta, y en el caso más extremo, a alquilar parte de las instalaciones de MARTE. Al margen de la meritoria labor en la conducción del por hoy más conspicuo recinto local de arte, qué lamentable y vergonzoso resulta, como país, tener un Museo que se transforma en sala de recepciones. Y más lamentable incluso es que parezcamos ser tan pocos quienes tenemos conciencia de ello, y que no podamos hacer más que, al menos en mi caso como pintor, colaborar con una obra original en la subasta. Mientras no suceda un milagro, o algún sucedáneo no necesariamente divino, deberemos soportar ver ocasionalmente nuestro Museo convertido en sala de recepciones para toda especie de festejos, desde bodas hasta lanzamientos de campañas publicitarias y otros eventos absolutamente ajenos al arte. Aunque comprensible, tal recurso es limítrofe con el oprobio.

jueves, julio 17, 2008

Batidía (y el web log de César Sobrón)

No envidio a los desvelados que inundaron la función del estreno mundial de medianoche de «The Dark Knight», que disfrutaremos este mediodía con Carlos Párraga. Ojalá esté vacía la sala, para que las altas batiemociones revoloteen libremente. Dos horas treinta minutos de delicia nos aguardan, impacientes.

El web log de César Sobrón

Mientras los murciélagos del ansia nos rondan, ocho horas avanzadas del día César Sobrón ha publicado la tercera entrada en su recién creado web log, opiniones dislocadas. A César le caracteriza, como literato, su pulcritud y pulso; y como ser humano, su profundidad. Le conocí en Alcalá de Henares, donde reside, en el otoño de 1995, durante aquel III Congreso de Escritores Jóvenes en el cual ofrecí mi conferencia sobre Roque Dalton. A César le gustaron los versos de Dalton de inmediato, y si mal no recuerdo algún libro de ese autor he podido hacerle llegar. Nos reencontramos en 2003, en la para mí inolvidable Plaza de Cervantes, siempre en Alcalá, una mañana bañada con esa preciosa luz. Esta vez me acompañaba Claudia, y César y Ieni fueron nuestros cicerones en el paseo por la ciudad, después del almuerzo con gambas en su casa.
Ya iremos conociendo de las sorpresas de César al ritmo que él nos las obsequie.

Producto EMO

Toda juventud es vacua, pero jamás habríamos imaginado una generación tan superficial que fuese capaz de transformar la tristeza en etiqueta, el suicidio en moda.

miércoles, julio 16, 2008

La isla del tesoro

No se trata de la novela de Robert Louis Stevenson que un lejano adolescente con mi nombre leyó, en mi lugar, hace ya algunas décadas. Tampoco trataré aquí de islas, por lo que el navegante lector podría acaso sentirse desilusionado. Deseo referirme a un modesto descubrimiento: el país en el que vivo es la isla del tesoro; y, más exactamente, el paraíso de los piratas.
No hace mucho que la franquicia de renta de películas Blockbuster se hundió bajo las mareas desleales de los piratas y del masivo sector cómplice de consumidores de sus productos. Sumada a la abyección de un disco ilegal está la otra abyección de adquirirlo, pero, como he insistido ya, qué puede esperarse de un pueblo que come el pollo con los dedos.
Mi lamento pasa fuera de la órbita de la franquicia, cuya salud es ocupación únicamente de ella. Mi incorformidad es por quienes, como yo, aún disfrutábamos de rentar películas semana a semana en un espacio decoroso para disfrutarlas después en la comodidad del hogar. Lo único que sobrevive a la franquicia, por mi parte, es mi carné, y el recuerdo vago del conjunto de películas que renté, exceptuando las memorables, esas que luego se adquieren. Mi total desprecio por tales discos y su contenido no es derivado sólo de la conciencia de la violación de derechos de autor y de la ley misma: la calidad del material es deleznable. De hecho, ni siquiera tengo en gran estima las películas fabricadas en México; el sonido y la imagen de las películas hechas en Estados Unidos es muy óptimo, aunque ahora esas diferencias han sido abolidas por la superioridad de las nuevas tecnologías de reproducción de discos de vídeo.
El día de hoy me han confirmado la entrega de nuevas películas que días atrás adquirí, y he ido con mi estilista. En su conversación menciona que su esposo tiene en casa alrededor de quinientas copias ilegales de películas: quinientos dólares dudosamente invertidos, que se volvieron más sucios en las manos de los piratas.

lunes, julio 14, 2008

Aquel recital (y una fotografía impagable)


De izquierda a derecha: Martha Sosa Molina, Gabriel Otero, Willfredo Peña y Javier Alas (abajo)

«Invitados por el poeta Roberto Monterrosa, Director de la Casa de la Cultura de Zacatecoluca, días antes de aquel eclipse que descontroló a los pájaros y a los locos, asistimos Willfredo Peña, Javier Alas y yo a un recital colectivo, memorable por la recepción del público y la calidez de los poetas locales y por el pánico escénico padecido por el que esto escribe.
Javier Alas desde entonces le debía al mar su cadáver y Will Peña estaba por jurarle a Hipócrates su fidelidad, yo sólo deseaba escabullirme, declararme enfermo, huir sonámbulo por las calles y correr de esos ojos que escuchan.
Y desgraciadamente no pude, el miedo me ancló a las madreselvas, leí acarrerado unos cuantos versos estampando mis nervios en el calor.»

Escrito y publicado por Gabriel Otero en su caleidoscopio nocturno, con una fotografía impagable que osé retocar para su reproducción aquí. El pesado y casi hiriente calor incluso en el corredor de la Casa de la Cultura, junto al jardín, afectaba más a Gabriel, habituado al clima de miles de metros de altura sobre el nivel del mar, durante sus años de residencia en el Distrito Federal de México. La pesadumbre por la inminente deshidratación no nos impidió dar lectura a nuestros versos, y creo que a algunos ajenos. Antes, como una breve introducción, debí hablar sobre el panorama de la joven poesía en el país, o algo muy aproximado. Aquel recital de delgados jóvenes, aquellas primeras hojas del calendario de 1991.

sábado, julio 12, 2008

Sábado

Son las tres de la tarde y almuerzo en Ben's Coffee un emparedado ligero y un café americano casi insuperable. Estoy relajado, sin ningún tipo de prisa, sintiéndome imposiblemente como al margen del tiempo. A través del ventanal panorámico y acentuados por mis gafas de sol, distingo el azul cerúleo y el azul cobalto entre jirones de nubes que cuelgan con desidia.
En la plaza los transeúntes se suceden con sus bolsas e itinerarios. Expuestas al sol las cabelleras de las damas exhiben de manera casi invariable un artificial color rojizo. El contraste ha sido una chica con un cabello estupendo, nigérrimo y lacio, aunque me pregunto si ese negro intenso es natural, pues su sedocidad es un evidente producto del artificio, proclive a la orzuela. Un grueso punto amarillo limón golpea mi pupila, aun con la protección de las gafas (anotación: si mides menos de un metro sesenta y cinco y pesas más de doscientas libras no uses camisas amarillas, y menos de tono limón, y mucho menos si son polos).
La temperatura es agradable, fría, pero tengo un jersey sobre los hombros. El café empieza a poblarse al ritmo pausado en que mengua mi almuerzo. Amigos, familias, jóvenes (anotación: no entres a cafés ni restaurantes vistiendo pantalones cortos).
Las nubes, indecisas, no sueltan su carga. Sólo deambulan, como los transeúntes. Y son tan efímeras como nuestro tránsito en la vida. He dejado, como suelo, el agua para el final. Me acerco a caja y pido a quien esté, Merci o Francisco, la cuenta de la mesa número veinte.

Sanborns, más tarde

Un jugo de zanahoria con apio. Revisar mi cuenta de Amazon: ya han sido despachadas las tres películas en Blu-ray y una más en DVD estandarizado a la dirección estadounidense de mi hermano (por el cariño) Fernando. Además de dos discos de audio que también compré en la red cibernética. Arribarán a su domicilio hacia el 15 de este mes, justo el día en que mi hermana (por la sangre) Roxana aterrice en el infierno de Los Angeles, como alguna vez le llamó Fernando.

Para más tarde he programado en mi estudio una deliciosa cita con las nuevas piezas. Es el momento mágico de la tela avanzada, cada paso del pincel suma, y de forma apreciable. En la pieza de la imagen proyecto representar hilos de nubes doradas, valorar si después de eso el agua precisa de algún retoque, y firmarla. El paso final será el barniz, acabado que disfruto una enormidad.